Pequeños olvidos y momentos de confusión pueden parecer incidentes aislados, pero cuando su frecuencia aumenta, podrían ser indicativos de un deterioro cognitivo temprano. Expertos en neurociencia subrayan la importancia de reconocer estas señales para una intervención oportuna.
Puntos Clave
- El lóbulo frontal, crucial para funciones ejecutivas, se reduce con la edad.
- El deterioro cognitivo leve es diferente de la demencia, pero puede ser una etapa temprana.
- Cinco señales de alerta incluyen dificultad para realizar múltiples tareas y olvidos recurrentes.
- Factores como la dieta, el ejercicio y la interacción social son vitales para la salud cerebral.
El Lóbulo Frontal y el Envejecimiento Cerebral
El cerebro humano experimenta cambios con el paso de los años. Una de las áreas más afectadas es el lóbulo frontal, localizado justo detrás de la frente. Esta región es fundamental para funciones ejecutivas como la planificación, organización, concentración y la interacción efectiva con el entorno.
Ben Parris, profesor de cognición y neurociencia cognitiva en la Universidad de Bournemouth, Reino Unido, ha señalado que esta parte del cerebro comienza a reducirse con la edad. Aunque este proceso es natural, su ritmo varía significativamente entre individuos.
Dato Curioso: El lóbulo frontal puede mantenerse en buen estado en personas mayores de 60 años si se toman las medidas adecuadas para proteger la salud cognitiva.
La capacidad de mantener conversaciones fluidas, recordar números telefónicos o realizar tareas cotidianas como ir de compras puede verse comprometida. Detectar cuándo comienza este encogimiento es crucial para implementar estrategias que ralenticen el deterioro.
Diferenciando el Deterioro Cognitivo Leve de la Demencia
Es fundamental entender la diferencia entre el deterioro cognitivo leve y la demencia. Ambos implican problemas de memoria o pensamiento, pero su gravedad y impacto en la vida diaria son distintos.
El deterioro cognitivo leve (DCL) se caracteriza por problemas de memoria o pensamiento que son más pronunciados de lo esperado para la edad, pero que no son tan severos como los de la enfermedad de Alzheimer o demencias relacionadas. Las personas con DCL generalmente mantienen su independencia y pueden realizar sus actividades diarias normales.
"La demencia es el concepto general de las enfermedades que afectan la cognición. El Alzheimer es la demencia más frecuente y suele comenzar con trastornos en la memoria inmediata o reciente", explicó el doctor Norberto Raschella, jefe de Neurología del Hospital Austral.
La demencia, por otro lado, es un término amplio que engloba diversas afecciones neurológicas que empeoran con el tiempo. Implica una pérdida significativa de la capacidad de pensar, recordar y razonar, afectando profundamente la vida y las actividades diarias. Algunas personas con demencia también experimentan cambios en su personalidad y dificultad para controlar sus emociones.
Tipos de Demencia
- Enfermedad de Alzheimer (la más común)
- Demencia frontotemporal
- Demencia con cuerpos de Lewy
- Demencia mixta
- Demencia vascular
Aunque el Alzheimer es la más conocida, existen al menos 200 tipos diferentes de demencia, cada uno con sus propias características.
Cinco Señales de Alerta a Observar
El profesor Ben Parris ha identificado cinco señales clave que pueden indicar un deterioro cognitivo temprano. Reconocerlas a tiempo es esencial para buscar ayuda médica.
1. Dificultad para realizar varias tareas a la vez
Uno de los primeros indicios es la incapacidad de alternar entre diferentes tareas. Por ejemplo, cocinar y mantener una conversación al mismo tiempo puede volverse un desafío. Se pierde la fluidez mental que antes se tenía. Esta dificultad sugiere un problema con la flexibilidad cognitiva, que es la habilidad de cambiar de enfoque y mantener la concentración.
2. Omisión de palabras en las oraciones
Confundir o saltarse palabras de manera frecuente en las conversaciones, más allá del cansancio ocasional, puede ser un signo. Esto puede indicar un problema en la inhibición de respuesta, una función asociada al lóbulo frontal que es vital para la concentración y para filtrar información irrelevante.
3. Mezcla de palabras relacionadas
Sustituir una palabra por otra similar, como decir "cuchara" en lugar de "tenedor", refleja dificultades en la inhibición de la respuesta. A medida que el deterioro avanza, la distancia semántica entre la palabra deseada y la mencionada puede aumentar, lo que ayuda a los expertos a determinar la gravedad del problema.
4. Olvidos recurrentes en tareas cotidianas
Olvidar objetos como la billetera al salir de compras, o la lista de supermercado, son señales de fallos en la memoria de trabajo. Esta memoria es responsable de retener y manipular información a corto plazo. Si bien estos lapsos son más frecuentes con la edad, un aumento en su frecuencia requiere atención médica, ya que podría ser una manifestación temprana de demencia.
5. Desorientación al buscar objetos
Experimentar dificultades para recordar lo que se necesita comprar o para encontrar productos en casa o en una tienda puede indicar problemas en la memoria a corto plazo y la memoria espacial. Las personas afectadas pueden recorrer los mismos pasillos varias veces o seguir trayectorias ilógicas, lo que evidencia una pérdida de organización mental.
Si estos síntomas afectan significativamente la vida diaria o empeoran, Parris recomienda visitar a un médico. El profesional puede referir al paciente a una clínica de neuropsicología para realizar pruebas de memoria, como la prueba de Stroop y la prueba de Corsi, y una resonancia magnética para detectar el encogimiento del lóbulo frontal o posibles lesiones.
Protegiendo la Salud Cognitiva
Mantener una buena salud cerebral no es un secreto, sino el resultado de hábitos saludables. Las recomendaciones son similares a las de mantener una buena salud física.
- Dieta Equilibrada y Ejercicio Regular: Una alimentación rica en verduras de hoja verde, pescado, frutos secos y bayas aporta nutrientes esenciales como folato y ácidos grasos omega-3, que se asocian con un menor deterioro cognitivo. El entrenamiento con pesas dos veces por semana puede reducir la contracción cerebral, mientras que el ejercicio cardiovascular mejora el flujo sanguíneo y la formación de nuevas neuronas.
- Evitar Tabaco y Limitar Alcohol: Reducir el consumo de alcohol es fundamental, ya que se ha demostrado que causa contracción en partes del cerebro importantes para la memoria y un peor rendimiento cognitivo. Dejar de fumar también es vital para la salud cerebral general.
- Ejercitar la Mente a Diario: Desafiar al cerebro se relaciona con un retraso en el deterioro cognitivo. Aprender nuevas habilidades, leer, resolver cálculos mentalmente o enfrentarse a rompecabezas mantiene el cerebro activo y joven.
- Socializar y Naturaleza: La interacción social fortalece las capacidades cognitivas. Pasar tiempo en entornos naturales se asocia con una mejor memoria de trabajo y bienestar general.
Estar activo, comer mejor, mantener un peso saludable, no fumar, controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en la sangre son los siete hábitos que, según una investigación publicada en Neurology, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología, ayudan a reducir el riesgo de demencia. La prevención y la atención temprana son claves para una vida cognitiva plena.




