El bienestar de los adolescentes en el entorno digital no depende solo del tiempo que pasan frente a una pantalla. Un estudio reciente destaca la importancia de las relaciones con sus amigos y cómo perciben el uso de las redes sociales en comparación con sus compañeros. Estos factores influyen directamente en su salud emocional y en su autopercepción.
Puntos Clave
- El bienestar digital de los adolescentes es multifactorial, no solo depende del tiempo de pantalla.
- La percepción del uso de redes sociales, influenciada por los amigos, afecta el bienestar.
- Los adolescentes son muy sensibles a la evaluación social de sus pares.
- Un estudio longitudinal reveló que el bienestar subjetivo disminuye con la edad y el uso percibido de redes.
- Las intervenciones deben promover comparaciones positivas, regulación emocional y normas colectivas de uso.
Dimensiones del Bienestar Adolescente
El bienestar de niños y adolescentes se compone de cuatro áreas interconectadas: la salud física, el bienestar emocional, el uso de tecnología digital y el entorno social. Cada una de estas dimensiones tiene un impacto significativo en las demás. Por lo tanto, no es posible abordar el bienestar digital sin considerar los aspectos físicos, emocionales y los vínculos sociales.
Dato Relevante
La mayoría de los menores de edad reciben su primer teléfono móvil alrededor de los 11 años. Esta edad temprana subraya la necesidad de una educación eficaz sobre su uso responsable.
Enseñar a los jóvenes a usar la tecnología de manera adecuada va más allá de establecer límites de tiempo. Implica evaluar cómo se sienten con su uso y si este interfiere con sus actividades diarias. Un uso equilibrado puede ser beneficioso, facilitando el aprendizaje, la comunicación y el entretenimiento de forma saludable.
Uso Problemático y Salud Mental
No todos los modos de interacción con la tecnología tienen el mismo efecto. Un uso excesivo o inadecuado, conocido como uso problemático, puede provocar emociones negativas como tristeza o ansiedad. Sin embargo, un uso consciente y moderado puede ser una herramienta positiva para el desarrollo.
Los expertos investigan cómo la relación entre tecnología y salud mental evoluciona con el tiempo. Buscan entender qué factores influyen en el impacto de la tecnología, especialmente cuando su uso se vuelve problemático.
Contexto
Durante la adolescencia, el cerebro de los jóvenes responde con mayor intensidad a los estímulos sociales. Esto los impulsa a buscar la aprobación de sus grupos de amigos y a adaptarse a sus expectativas.
La Influencia de los Amigos en la Adolescencia
Los adolescentes son particularmente sensibles a la evaluación social. Los amigos juegan un papel crucial en esta etapa de la vida por varias razones. Dedican más tiempo a sus pares y a menudo priorizan las normas y expectativas del grupo. La necesidad de pertenecer y ser aceptado es muy fuerte.
A través de la comparación con otros, los adolescentes evalúan su estatus social. Ajustan su comportamiento para evitar la exclusión o para ganar reconocimiento. Este proceso se intensifica porque su corteza prefrontal, área cerebral asociada con el autocontrol, aún está en desarrollo. Esto dificulta el control de impulsos, especialmente en contextos grupales.
Según Sara Malo Cerrato, Dra. en psicología de la Universitat de Girona, y Mònica González Carrasco, Profesora Catedrática de Psicología Social de la misma institución, «no podemos hablar de bienestar digital sin tener en cuenta lo físico, lo emocional y los vínculos sociales».
Redes Sociales y Bienestar Subjetivo
Un estudio reciente, realizado por Sara Malo Cerrato y Mònica González Carrasco, analizó la relación entre la percepción del uso de redes sociales y el bienestar subjetivo en adolescentes de 9 a 14 años. Este estudio se llevó a cabo en cuatro momentos distintos.
El bienestar subjetivo se refiere a la evaluación que una persona hace de su propia vida, tanto desde una perspectiva cognitiva como afectiva. Es decir, cómo se sienten los adolescentes con su vida en general.
Hallazgo del Estudio
Una mayoría de adolescentes consideró que su uso de redes sociales era muy elevado. Esta proporción aumentaba con los años de uso de las plataformas. Muchos que se veían como usuarios bajos a los 9 años, se calificaban como intensivos a los 14.
El estudio también observó que el grado de bienestar subjetivo de los participantes disminuyó con el tiempo. Este hallazgo coincide con otros estudios sobre el bienestar en la adolescencia. Los adolescentes que reportaron un bajo consumo de redes sociales mostraron niveles más altos de bienestar subjetivo que aquellos con un consumo medio o elevado.
La Percepción del Uso: Clave
El estudio identificó patrones en el cambio del consumo de redes sociales. Sin embargo, estos cambios —ya sea aumentando, manteniendo o variando el uso— no parecieron estar directamente relacionados con los niveles de bienestar subjetivo. Lo que realmente influye no es el tiempo de uso, sino la percepción que los adolescentes tienen de sí mismos como usuarios.
Esta percepción está fuertemente condicionada por la comparación con su entorno más cercano, es decir, sus amigos. Si un adolescente se considera un usuario bajo o medio, pero percibe a sus amigos como usuarios intensivos, esto puede afectar negativamente su autoimagen y bienestar. De manera similar, se sentirá mal si percibe que usa las redes mucho más que sus amigos.
Por el contrario, la percepción de estar alineado con el grupo puede reforzar su autoestima y contribuir a un mayor bienestar. La concordancia con el grupo de pares es un factor importante.
Pilares para Intervenciones Exitosas
Considerando el papel central de los amigos y la comparación social en la adolescencia, las intervenciones psicoeducativas son cruciales. Estas deben fomentar un bienestar digital más saludable. Los expertos sugieren que estas intervenciones se centren en tres pilares fundamentales:
- Promover comparaciones sociales positivas.
- Entrenar la regulación emocional.
- Generar normas colectivas sobre el uso responsable de las redes y otras tecnologías.
Promover Comparaciones Positivas
Para fomentar comparaciones sociales positivas, se pueden diseñar dinámicas grupales en el aula. Estas dinámicas deben invitar a los adolescentes a reflexionar sobre el impacto de las redes en su autoimagen. Es importante fomentar la comparación con uno mismo, estableciendo metas personales.
También se debe visibilizar la diversidad de modelos de referencia, más allá de los que predominan en el entorno digital. Educar sobre el uso de filtros y la manipulación de imágenes puede ayudar a reducir la presión por la comparación y a generar una visión más realista.
Entrenar la Regulación Emocional
Es fundamental proporcionar herramientas para que los adolescentes aprendan a manejar el malestar que surge al compararse con otros. Por ejemplo, analizar publicaciones en grupo y debatir sobre las emociones que estas despiertan puede ser una estrategia efectiva. Esto genera conciencia y ayuda a gestionar las emociones de manera saludable.
Importancia de la Educación
Educar en el uso responsable de la tecnología no solo implica limitar el tiempo de pantalla. También significa enseñar a los jóvenes a gestionar su tiempo y a cuidar su propio bienestar y el de los demás.
Normas Colectivas de Uso
Finalmente, es clave establecer normas colectivas para un uso responsable de las redes sociales. Estas normas pueden incluir no compartir contenidos sin consentimiento o evitar que la valía personal se base en el número de 'me gusta' que reciben las publicaciones. Esto ayuda a construir un entorno digital más sano.
Además, se pueden fomentar actividades que transformen a los adolescentes de meros consumidores a 'prosumidores' de contenido digital positivo. Esto les permite crear y compartir contenido constructivo. En resumen, el objetivo es promover una visión colectiva del bienestar digital, donde la idea principal sea: «si el grupo está bien, yo también».
Este enfoque colectivo reconoce la influencia de los pares y busca empoderar a los adolescentes para que construyan relaciones digitales saludables.




