El Salvador registra un brote de malaria con un total de 223 casos confirmados. De estos, 23 son autóctonos, lo que significa que la transmisión del parásito ha vuelto a ocurrir dentro del país. Los 200 casos restantes corresponden a personas que ingresaron desde África. Esta situación genera preocupación entre los profesionales de la salud, quienes señalan la importancia de la vigilancia epidemiológica y la disponibilidad de medicamentos.
Puntos Clave
- 223 casos de malaria confirmados en El Salvador.
- 23 casos son autóctonos, detectados en la zona occidental del país.
- 200 casos son importados de personas procedentes de África.
- Sindicatos médicos y organizaciones de salud piden una alerta epidemiológica oficial.
- Preocupación por la escasez de medicamentos y la confusión diagnóstica con otras enfermedades febriles.
Aumento de Casos Autóctonos Genera Alarma
El Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (SIMETRISSS) ha revelado que El Salvador enfrenta un brote de malaria. El secretario general del sindicato, Rafael Aguirre, informó sobre 223 casos. De estos, 23 son autóctonos, lo que indica que la enfermedad se está propagando internamente. Los casos autóctonos se han detectado principalmente en la zona occidental del país, incluyendo los municipios de Santa Ana, Ahuachapán y Sonsonate.
Aguirre explicó que esta cifra es preocupante. Demuestra que el parásito de la malaria circula nuevamente en comunidades donde la transmisión local se había erradicado. La presencia de pacientes hospitalizados por esta causa subraya la gravedad de la situación. El personal de salud en el territorio ha confirmado esta información.
Dato Relevante
En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a El Salvador como país libre de malaria. Sin embargo, la actual situación sugiere un resurgimiento de la enfermedad.
Casos Importados: Una Fuente Adicional de Preocupación
Además de los casos autóctonos, se han identificado aproximadamente 200 casos importados. Estas personas ingresaron al país procedentes de África. Los casos fueron detectados en los puntos de entrada y en establecimientos de salud. Las pruebas de laboratorio confirmaron la presencia de malaria en estos individuos. Aunque estos casos han sido atendidos por el sistema de salud, representan un riesgo de reinfección si no se toman medidas preventivas adecuadas.
"Ya hay casos autóctonos y hay pacientes ingresados," afirmó Rafael Aguirre, secretario general de SIMETRISSS. "Los casos importados son personas que ingresaron desde África con malaria y han sido atendidas. Pero los casos autóctonos ya son otra cosa. Eso indica transmisión interna."
Falta de Alerta y Vigilancia Epidemiológica
El Movimiento por la Salud “Dr. Salvador Allende” / ALAMES El Salvador ha expresado su preocupación por la falta de una alerta epidemiológica oficial. A pesar del aumento de atenciones y la confirmación de casos autóctonos, el Ministerio de Salud no ha emitido ninguna advertencia pública. La organización considera irresponsable esta omisión, especialmente ante la aparición de casos en la Región Occidental.
ALAMES también criticó la falta de seguimiento adecuado después de que El Salvador fuera declarado libre de malaria en 2021. Según la organización, no hubo un monitoreo responsable por parte del gobierno salvadoreño. La vigilancia debía mantenerse activa para evitar rebrotes. La transparencia en los datos epidemiológicos es crucial para orientar medidas de contención y atención temprana.
Contexto Histórico
La malaria fue una enfermedad endémica en El Salvador durante décadas. Gracias a esfuerzos de salud pública, se logró erradicar la transmisión local, lo que llevó al reconocimiento de la OMS en 2021. Este nuevo brote amenaza ese logro histórico.
Desabastecimiento de Medicamentos y Confusión Diagnóstica
Otra preocupación significativa es la disponibilidad de medicamentos en la red pública de salud. SIMETRISSS y ALAMES han señalado un desabastecimiento de fármacos esenciales, como la cloroquina. Esto podría generar retrasos en la atención y agravar la condición de los pacientes. La compra de medicamentos debe ser ágil y transparente, según las organizaciones.
La situación se complica por la circulación simultánea de otras enfermedades febriles. El dengue, por ejemplo, presenta síntomas similares a la malaria. Esta similitud puede causar confusión diagnóstica y contribuir al subregistro de casos de malaria. Aguirre mencionó que algunos pacientes con malaria han sido codificados como “síndrome febril agudo” o “sospecha de dengue”. Esto reduce la capacidad de dimensionar el brote con precisión.
Recomendaciones de Expertos y Riesgo de Reinstalación
El Colegio Médico de El Salvador (COLMEDES) ha recomendado implementar cercos sanitarios en los municipios afectados. También sugieren intensificar la búsqueda activa de casos en las comunidades. El doctor Iván Solano Leiva, presidente de COLMEDES, enfatizó la necesidad de capacitar al personal de salud. Deben reconocer los síntomas, realizar pruebas diagnósticas y confirmar o descartar la malaria de manera efectiva.
El mosquito Anopheles, vector de la malaria, es común en zonas cálidas y costeras. Aguirre advierte que la expansión del contagio en la zona occidental, junto con la falta de medidas de contención, podría facilitar la reinstalación de la enfermedad en el país. El Salvador ha tenido dificultades históricas para erradicar enfermedades transmitidas por mosquitos, como se ha visto con el dengue.
- Capacitación del personal: Es fundamental que los médicos y enfermeras estén preparados para identificar la malaria.
- Vigilancia activa: Se necesitan programas de detección temprana en las comunidades de riesgo.
- Acceso a tratamientos: La disponibilidad constante de medicamentos como la cloroquina es vital.
- Información pública: Las autoridades deben emitir alertas y mantener informada a la población.
El Movimiento Salvador Allende insiste en que una respuesta interinstitucional y pública es urgente. La población necesita información clara para adoptar medidas preventivas. La falta de transparencia y las respuestas tardías pueden tener consecuencias graves, como se observó durante la pandemia de COVID-19.




