Cuba atraviesa una de las peores crisis sanitarias de los últimos años debido a la propagación del dengue, el chikungunya y la fiebre de Oropouche. El primer ministro, Manuel Marrero Cruz, ha prometido controlar la situación, pero la realidad en los hospitales y barrios del país muestra una severa escasez de recursos básicos, lo que dificulta una respuesta efectiva.
Puntos Clave
- Transmisión activa de dengue, chikungunya y Oropouche en al menos doce provincias.
- Hospitales cubanos al borde del colapso por saturación y falta de medicamentos.
- Escasez de recursos básicos como insecticidas y combustible para fumigar.
- Marrero promete control, pero la población reporta ineficacia de las medidas.
- Preocupación creciente por el impacto en niños, ancianos y enfermos crónicos.
La Promesa Gubernamental Frente a la Cruda Realidad
El primer ministro Manuel Marrero Cruz ha asegurado que Cuba "sí puede" controlar la crisis del dengue en un corto período. Estas declaraciones se realizaron durante una videoconferencia desde el Palacio de la Revolución, donde también estuvieron presentes el vicepresidente Salvador Valdés Mesa y otras autoridades territoriales.
Marrero instó a reforzar la vigilancia epidemiológica, asegurar los tratamientos insecticidas y mantener a la población informada. Subrayó la necesidad de desmentir cualquier información que no se ajuste a la narrativa oficial. Sin embargo, la situación en el terreno contrasta con este optimismo.
Dato Relevante
El Ministerio de Salud Pública (MINSAP) ha confirmado la circulación simultánea de dengue, chikungunya y fiebre de Oropouche en al menos doce provincias del país.
En Ciego de Ávila, las autoridades locales han reconocido la transmisión activa del virus en municipios como Morón y la cabecera provincial. La infestación del mosquito transmisor es alta y los casos febriles aumentan de manera sostenida. Esta situación se replica en varias regiones de la isla.
Escasez de Recursos y Soluciones Caseras
Mientras el gobierno promete soluciones, los directivos de Salud Pública admiten la falta de recursos esenciales. La viceministra Carilda Peña, por ejemplo, ha reconocido públicamente la ausencia de combustible suficiente para las campañas de fumigación. Ante esta deficiencia, su recomendación a la población ha sido recurrir a métodos caseros, como "quemar cáscaras de cítricos" para ahuyentar a los mosquitos.
"Esto sí se puede controlar incluso en corto tiempo, pero hace falta dedicarle toda la fuerza que lleva y los medios necesarios."
Manuel Marrero Cruz, Primer Ministro de Cuba
Esta sugerencia ha generado una ola de críticas en redes sociales. Para muchos ciudadanos, evidencia la precariedad del sistema sanitario cubano. Los hospitales carecen de medicamentos, insecticidas y personal médico adecuado para afrontar la magnitud del brote. La infraestructura también muestra signos de deterioro.
Contexto de la Crisis
El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) ha señalado que las condiciones ambientales actuales favorecen la expansión de los virus. El calor, las lluvias intensas, la acumulación de basura y las deficiencias en el abasto de agua son factores clave. Estos elementos crean un caldo de cultivo ideal para el mosquito Aedes aegypti, vector principal del dengue.
La doctora María Guadalupe Guzmán, jefa del Centro de Investigación del IPK, ha explicado que el dengue y el chikungunya son las enfermedades virales más extendidas en Cuba hoy. Ha alertado sobre la vulnerabilidad de la población ante la rápida propagación del vector. Esta situación es especialmente preocupante para grupos de riesgo como niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
Testimonios Ciudadanos: Una Realidad Desoladora
Los reportes desde los barrios cubanos pintan un panorama muy diferente al optimismo oficial. Vecinos de Ciro Redondo, en Ciego de Ávila, han denunciado que llevan más de un mes viviendo entre aguas pestilentes y larvas de mosquitos. Afirman no haber recibido respuesta de las autoridades ni acciones efectivas por parte de la empresa de Acueducto.
En La Habana y Camagüey, padres de niños ingresados en hospitales pediátricos han reportado hacinamiento. También mencionan la falta de atención médica adecuada y condiciones insalubres. Estas denuncias se suman a una creciente preocupación pública por la capacidad del sistema de salud.
Impacto Humano
Hasta la fecha, se han confirmado tres muertes por dengue en Cuba este año, aunque las cifras de contagios continúan en aumento.
A pesar de las cifras crecientes de contagios y las muertes confirmadas, el discurso gubernamental se mantiene en una retórica de resistencia. Marrero ha apelado a la disciplina, la labor de los cuadros y el "espíritu de lucha" para superar la crisis sanitaria. Sin embargo, en la vida diaria de los cubanos, la escasez de repelentes, mosquiteros y agua limpia es una constante. Muchos ciudadanos se preguntan cómo es posible controlar la situación sin los recursos básicos.
Desafíos y Perspectivas Futuras
La crisis del dengue en Cuba es multifactorial. No solo es un problema de salud pública, sino también un reflejo de las deficiencias económicas y estructurales del país. La falta de inversión en infraestructura sanitaria y la escasez de suministros médicos son barreras significativas para cualquier plan de contención.
La población espera acciones concretas y no solo promesas. La confianza en las instituciones se erosiona cuando las soluciones propuestas no se materializan en el día a día. Es crucial que el gobierno aborde la crisis con una estrategia integral que incluya la provisión de recursos, la mejora de la infraestructura y una comunicación transparente con los ciudadanos.
- Vigilancia epidemiológica: Necesita ser fortalecida con herramientas y personal.
- Suministro de insecticidas: Esencial para el control del vector.
- Mejora de la infraestructura: Abastecimiento de agua y gestión de residuos son críticos.
- Educación y prevención: Campañas efectivas para la eliminación de focos de mosquitos.
La situación actual exige una respuesta coordinada y efectiva. La salud de miles de cubanos depende de ello. La frase "Sí se puede", repetida por Marrero, resuena de manera diferente entre quienes enfrentan la realidad sin los medios necesarios.




