A pesar de vivir en un país con sol abundante como República Dominicana, una gran parte de la población enfrenta una deficiencia significativa de vitamina D. Este problema, a menudo subestimado, genera una serie de síntomas que impactan la calidad de vida y la salud general de las personas.
Puntos Clave
- La deficiencia de vitamina D es común en República Dominicana, pese al clima tropical.
- Síntomas como caída del cabello, fatiga y dolores articulares pueden indicar falta de vitamina D.
- La exposición solar adecuada, entre 10 a.m. y 3 p.m., es crucial para la producción natural.
- Factores como la obesidad y la edad avanzada aumentan el riesgo de deficiencia.
- La suplementación, bajo supervisión médica, es a menudo necesaria para corregir niveles bajos.
El Sol No Siempre Garantiza Suficiencia
Muchos asocian el sol con la vitamina D de manera automática. Sin embargo, en República Dominicana, la realidad es diferente. La endocrinóloga Hilda Escaño Mieses explica que, a pesar del clima tropical, un gran número de personas presenta niveles insuficientes de esta pro-hormona esencial. Esto se debe a la falta de exposición adecuada a los rayos ultravioleta.
La vida moderna juega un papel importante. Largas jornadas laborales en oficinas, el uso constante de sombrillas y los cristales oscuros de los vehículos actúan como barreras. Estas impiden que la piel reciba la radiación ultravioleta necesaria para activar la síntesis de vitamina D en el cuerpo.
Dato Importante
La vitamina D no es solo una vitamina; se comporta como una pro-hormona. Ayuda a fabricar otras hormonas y es vital para la absorción de calcio, manteniendo los huesos fuertes.
Síntomas y Diagnóstico: Un Caso Común
Consuelito, una residente local, ha experimentado durante años una serie de malestares. "Se me caía el pelo, no me crece, manchas en la cara, dolor en las articulaciones, cansancio permanente y mucho sueño", relata. Desde 2021, sus pruebas de laboratorio muestran niveles de vitamina D entre 7.8 y 19.8 nanogramos por mililitro (ng/mL). Estas cifras se consideran insuficientes, ya que los valores óptimos se sitúan entre 30 y 100 ng/mL.
A pesar de diagnósticos iniciales erróneos de lupus y artritis, no fue hasta hace cinco años que se le indicó la prueba de vitamina D por primera vez. Sus síntomas persisten porque no ha seguido la suplementación indicada por sus médicos. Ella desconocía la relación directa entre sus dolencias y la carencia de esta vitamina.
"Se me caía el pelo, más bien el pelo no me crece, manchas en la cara, dolor en las articulaciones, cansancio permanente y mucho sueño."
Funciones Clave de la Vitamina D
La vitamina D tiene múltiples funciones en el organismo, más allá de la salud ósea. La doctora Escaño Mieses subraya su impacto en el sistema inmunológico y la regulación de la insulina. Suficientes niveles de vitamina D mejoran la acción de la insulina, lo que es crucial para pacientes con resistencia a la insulina.
En cuanto a los músculos, contribuye a mejorar la fuerza muscular y reduce el riesgo de caídas en adultos mayores. También juega un papel en la regulación de la inflamación y puede disminuir el riesgo de enfermedades autoinmunes cuando sus niveles son adecuados. Mantener los niveles entre 30 y 50 ng/mL es lo ideal para la mayoría de las personas.
Contexto
La vitamina D se obtiene principalmente del sol y, en menor medida, de alimentos como pescados grasos y huevos. Sin embargo, en muchos casos, la suplementación es indispensable para alcanzar los niveles adecuados.
Factores de Riesgo y Desafíos en el Diagnóstico
Obesidad y Envejecimiento
La obesidad y el sobrepeso son factores importantes que contribuyen a la deficiencia de vitamina D. La grasa corporal "secuestra" la vitamina D en el tejido adiposo, lo que reduce sus niveles disponibles en el torrente sanguíneo. Esta es una preocupación creciente dada la prevalencia de la obesidad.
El envejecimiento también disminuye la capacidad de la piel para producir vitamina D. Además, condiciones como el hígado graso pueden alterar el metabolismo de esta vitamina, complicando aún más la situación para los pacientes.
Acceso a Pruebas y Costo
Un desafío adicional es que la prueba de vitamina D no siempre es indicada por todos los médicos. En ocasiones, son los propios pacientes quienes deben solicitarla. El plan básico de salud no cubre este examen, cuyo costo supera los RD$1,600, lo que representa una barrera económica para muchos.
A pesar de esto, la doctora Escaño Mieses observa una tendencia positiva. Cada día más ginecólogos, cardiólogos, nutricionistas y endocrinólogos, entre otros especialistas, están indicando la realización del examen para evaluar los niveles de vitamina D en sus pacientes.
Recomendaciones para Mantener Niveles Óptimos
Para asegurar una producción adecuada de vitamina D, la exposición solar es fundamental. Se recomienda exponerse al sol sin protector solar durante 10 a 20 minutos, de tres a cuatro veces por semana. El horario más efectivo es entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde, con los brazos y las piernas expuestos. Después de este tiempo, se aconseja usar protector solar y sombrillas.
Fuentes Alimenticias y Suplementación
Aunque los alimentos aportan pocas unidades de vitamina D, pueden complementar la dieta. Algunos alimentos ricos en vitamina D incluyen el salmón, las sardinas, el atún, la yema de huevo, el hígado y los lácteos fortificados. Sin embargo, cuando existe un déficit, la suplementación con vitamina D3 (colecalciferol) es la opción preferida para corregir los valores.
- Dosis de mantenimiento: Para personas con niveles normales, se recomiendan 800 a 2,000 unidades diarias.
- Insuficiencia (20-29 ng/mL): Pueden requerirse de 2,000 a 4,000 unidades por día.
- Déficit mayor: Dosis de 50,000 unidades cada 6 a 8 semanas pueden ser necesarias.
Estas dosis deben ajustarse en pacientes con obesidad, mala absorción o aquellos que han pasado por cirugías bariátricas. La meta es siempre buscar la principal fuente de vitamina D: el sol, y complementarla según las necesidades individuales y la indicación médica.
Mantener niveles adecuados de vitamina D es crucial para la fuerza ósea, la función muscular, la sensibilidad a la insulina y la salud inmunológica. Es un componente esencial para el bienestar general que no debe pasarse por alto, incluso en climas soleados.




