La Sociedad Dominicana de Infectología (SDI) ha alertado sobre un preocupante incremento en la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en el país. Este fenómeno, documentado en el más reciente Boletín Epidemiológico, representa una seria amenaza para la salud pública y la capacidad del sistema sanitario para tratar infecciones comunes. Las bacterias Escherichia coli, Klebsiella spp. y Staphylococcus aureus son las principales involucradas.
Puntos Clave
- La resistencia a los antimicrobianos aumenta significativamente en República Dominicana.
- E. coli, Klebsiella spp. y Staphylococcus aureus son las bacterias más resistentes.
- La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la RAM como una de las diez principales amenazas globales.
- Se requiere fortalecer la vigilancia epidemiológica y la implementación de programas de optimización de antibióticos.
- La prescripción responsable y la higiene de manos son cruciales para mitigar el problema.
La Amenaza Silenciosa: Resistencia a los Antimicrobianos
El informe epidemiológico revela un incremento sostenido de bacterias que ya no responden a los tratamientos habituales. Esto incluye cepas resistentes a múltiples fármacos, lo que complica enormemente el manejo de las infecciones. La situación compromete la capacidad de los hospitales para realizar procedimientos rutinarios y atender a pacientes vulnerables.
Pacientes en unidades de cuidados intensivos, aquellos sometidos a cirugías complejas, trasplantes, tratamientos oncológicos o terapias inmunosupresoras se encuentran en mayor riesgo. Para estos grupos, una infección resistente puede tener consecuencias devastadoras, prolongando estancias hospitalarias y aumentando la mortalidad.
Dato Relevante
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado la resistencia a los antimicrobianos (RAM) como una de las diez amenazas más importantes para la salud pública global. Este reconocimiento subraya la urgencia de una respuesta coordinada a nivel mundial.
Bacterias Más Resistentes Identificadas
El monitoreo de la SDI ha puesto de manifiesto la prevalencia de ciertas bacterias con alta resistencia. La Escherichia coli, una bacteria común en el tracto intestinal, y las especies de Klebsiella son particularmente problemáticas. Ambas son causas frecuentes de infecciones urinarias, neumonías y sepsis.
De igual forma, el Staphylococcus aureus, incluyendo sus variantes resistentes a la meticilina (SARM), sigue siendo una preocupación mayor. Este patógeno puede causar desde infecciones cutáneas leves hasta endocarditis y sepsis, con graves implicaciones cuando los antibióticos estándar pierden efectividad.
Impacto en el Sistema de Salud
La propagación de estas bacterias resistentes ejerce una presión adicional sobre los recursos sanitarios. Los tratamientos para infecciones resistentes son a menudo más costosos, más tóxicos y requieren hospitalizaciones más largas. Esto se traduce en una mayor carga económica para los sistemas de salud y para los pacientes.
La disponibilidad limitada de nuevos antibióticos agrava aún más el panorama. La investigación y el desarrollo de fármacos antimicrobianos no avanzan al ritmo necesario para contrarrestar la evolución de la resistencia bacteriana.
Llamado a la Acción: Estrategias de Contención
Ante esta situación, la Sociedad Dominicana de Infectología ha emitido un llamado urgente a redoblar los esfuerzos nacionales. La primera línea de defensa es el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica. Esto implica modernizar y expandir la red de laboratorios de microbiología en hospitales públicos y privados.
Es vital que los datos de resistencia se reporten de manera oportuna. Una información precisa y rápida permite a los organismos sanitarios implementar respuestas focalizadas y efectivas. La falta de datos actualizados dificulta la toma de decisiones informadas.
"El incremento de la resistencia a los antimicrobianos es una alerta roja para nuestro sistema de salud. Necesitamos una acción conjunta y decidida para proteger la efectividad de los antibióticos que tenemos."
Programas de Optimización de Antimicrobianos (PROA)
La implementación de los Programas de Optimización de Antimicrobianos (PROA) es otra recomendación clave. Estos programas buscan garantizar el uso adecuado de los antibióticos, tanto en términos de selección como de dosis y duración del tratamiento. Un equipo multidisciplinario es esencial para el éxito de los PROA.
Estos equipos deben integrar a infectólogos, farmacéuticos clínicos, microbiólogos y epidemiólogos hospitalarios. Su colaboración asegura que cada prescripción de antibióticos sea racional y basada en la evidencia, minimizando así la presión selectiva que favorece la resistencia.
Contexto Global
Un informe de la OMS de octubre pasado ya advertía sobre el aumento global de la resistencia a los antibióticos esenciales. Entre 2018 y 2023, la resistencia creció en más del 40% de las combinaciones de patógenos y antibióticos monitoreados. En 2023, una de cada seis infecciones bacterianas ya era resistente a los tratamientos.
Medidas Adicionales para Combatir la RAM
Además de la vigilancia y los PROA, la SDI ha sugerido otras medidas prácticas. Es fundamental promover la prescripción responsable de antibióticos. Los médicos deben evitar recetar estos fármacos cuando no son necesarios, como en el caso de infecciones virales.
Mantener bajo estricta vigilancia los antimicrobianos de uso restringido es igualmente importante. Estos medicamentos de "última línea" deben reservarse para infecciones graves donde otras opciones han fallado, para preservar su efectividad el mayor tiempo posible.
- Reforzar el cumplimiento de la venta bajo receta médica: Combatir la automedicación es crucial.
- Luchar contra la venta informal de antibióticos: Este comercio sin control contribuye directamente a la resistencia.
- Fortalecer la higiene de manos: Una medida simple pero efectiva para prevenir la propagación de infecciones.
- Aumentar la cobertura de vacunación: Vacunas contra la influenza, neumococo, COVID-19 y hepatitis B reducen la necesidad de antibióticos.
El informe mundial de la OMS también estimó que 22 antibióticos utilizados para tratar infecciones urinarias y gastrointestinales muestran resistencia. Los patógenos vigilados incluyen Acinetobacter spp., Neisseria gonorrhoeae, Salmonella spp. no tifoidea, Shigella spp. y Streptococcus pneumoniae, además de los ya mencionados.
La situación es particularmente grave en regiones como el Sudeste Asiático y el Mediterráneo Oriental, donde una de cada tres infecciones presenta resistencia. Las bacterias gramnegativas resistentes, como E. coli y K. pneumoniae, son especialmente preocupantes por su creciente peligrosidad y su capacidad para evadir múltiples tratamientos.
La lucha contra la resistencia a los antimicrobianos es una responsabilidad compartida que requiere el compromiso de profesionales de la salud, formuladores de políticas y la ciudadanía en general. Solo a través de una acción coordinada se podrá preservar la eficacia de los antibióticos y garantizar un futuro más seguro para la salud global.




