Un mareo repentino, una dificultad pasajera para hablar o una debilidad momentánea en un brazo pueden ser más que simples molestias. Estos episodios, conocidos como ataques isquémicos transitorios (AIT), representan una interrupción temporal del flujo sanguíneo al cerebro. Aunque sus síntomas desaparecen rápidamente, son una clara advertencia de un riesgo elevado de sufrir un accidente cerebrovascular (ictus) en los días o semanas siguientes.
Reconocer los signos de un AIT y buscar atención médica inmediata es crucial. Expertos de instituciones como Harvard Medical School y el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares (NINDS) de Estados Unidos enfatizan que entre el 10% y el 18% de las personas que experimentan un AIT sufren un ictus en los 90 días posteriores. La mitad de estos casos ocurren en las primeras 48 horas, lo que subraya la urgencia de una evaluación médica.
Puntos Clave
- Un AIT es una interrupción temporal del flujo sanguíneo cerebral con síntomas que desaparecen.
- El riesgo de sufrir un ictus después de un AIT es del 10% al 18% en 90 días.
- La mitad de los ictus post-AIT ocurren en las primeras 48 horas.
- La atención médica rápida puede reducir el riesgo de ictus a menos del 3%.
- El método FAST ayuda a reconocer los síntomas: Asimetría Facial, Debilidad en un Brazo, Dificultad para Hablar, y Tiempo de actuar.
¿Qué es un Ataque Isquémico Transitorio (AIT)?
Un AIT ocurre cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se reduce de forma temporal. Esta disminución provoca síntomas neurológicos súbitos que se resuelven completamente, generalmente en menos de 24 horas. Los síntomas pueden incluir debilidad en un lado del cuerpo, problemas para hablar o una pérdida transitoria de la visión.
El principal peligro del AIT reside en que, al desaparecer los síntomas espontáneamente, muchas personas no buscan atención médica. Esta falta de consulta oportuna significa la pérdida de una valiosa oportunidad para prevenir un evento cerebrovascular mayor.
Dato Importante
Aunque el AIT no deja lesiones cerebrales visibles, los expertos de Harvard lo consideran una advertencia directa de un ictus inminente. Ignorar un AIT puede tener consecuencias graves, incluyendo discapacidad permanente o incluso la muerte.
Riesgo de Ictus Después de un AIT: Cifras Alarmantes
El riesgo de sufrir un ictus tras un AIT es significativo y varía según el tiempo transcurrido. Estudios recientes, incluyendo análisis publicados por la revista JAMA, el NIH y la American Heart Association (AHA), han revelado datos preocupantes. El riesgo se sitúa entre el 2% y el 10% a los dos días, aumentando al 5% y 17% a los 90 días. A cinco años, el riesgo puede alcanzar el 12.5%.
Un análisis internacional reciente, que abarcó a más de 170,000 pacientes, mostró que el riesgo de ictus después de un AIT o un ictus menor es del 5.9% en el primer año, del 12.8% en cinco años y casi del 20% en diez años. Es vital destacar que más de un tercio de los episodios recurrentes de ictus ocurren en las primeras 48 horas post-AIT, lo que enfatiza la necesidad de una intervención temprana.
Atención Rápida Salva Vidas
La buena noticia es que la atención médica rápida, conocida como “fast-track care”, puede reducir drásticamente este riesgo. En centros especializados, el riesgo de accidente cerebrovascular en los 90 días posteriores a un AIT se reduce a menos del 3%, una mejora significativa frente a las cifras históricas del 10% al 18%.
Varios factores aumentan la probabilidad de sufrir un ictus después de un AIT. Estos incluyen la edad avanzada, la hipertensión arterial, la diabetes, la ocurrencia de múltiples AIT, alteraciones detectadas en neuroimágenes y antecedentes de enfermedad cardíaca.
El NIH sostiene que una intervención temprana con antitrombóticos, un control estricto de la presión arterial y la modificación de factores de riesgo permite reducir el riesgo de accidente cerebrovascular grave en un 80%.
Reconociendo los Síntomas: El Método FAST
La identificación temprana de un AIT es fundamental para su prevención. El método FAST es una herramienta sencilla y efectiva para reconocer los signos de alarma y actuar con rapidez:
- F (Face drooping / Asimetría Facial): ¿Un lado de la cara se cae o está adormecido? Pida a la persona que sonría.
- A (Arm weakness / Debilidad en un Brazo): ¿Un brazo está débil o adormecido? Pida a la persona que levante ambos brazos. ¿Uno se cae?
- S (Speech difficulty / Dificultad para Hablar): ¿El habla es confusa o arrastrada? Pida a la persona que repita una frase sencilla.
- T (Time to call emergency services / Tiempo de llamar a emergencias): Si observa cualquiera de estos síntomas, incluso si desaparecen, llame inmediatamente a los servicios de emergencia.
Otros síntomas posibles de un AIT incluyen la pérdida súbita de visión, visión doble, vértigo, problemas para caminar, dificultad para tragar, confusión o entumecimiento en un lado del cuerpo. La American Heart Association recomienda buscar atención médica de inmediato ante cualquiera de estos síntomas.
Diagnóstico y Tratamiento Preventivo
Toda alteración neurológica transitoria debe ser evaluada por un médico para descartar un posible ictus. El diagnóstico requiere un examen clínico completo, estudios de imágenes cerebrales y un control exhaustivo de los factores de riesgo del paciente. Las guías de Harvard y la AHA aconsejan un tratamiento preventivo que incluye el uso de antitrombóticos y medidas para controlar la presión arterial, el colesterol y la glucosa.
La prevención secundaria es una prioridad para las principales instituciones médicas internacionales. Consultar de inmediato ante cualquier síntoma neurológico transitorio puede reducir significativamente el riesgo de un ictus y mejorar las posibilidades de una recuperación completa.




