Un brote de sarampión, una enfermedad que se consideraba erradicada en Estados Unidos desde el año 2000, está afectando gravemente al condado de Spartanburg, en Carolina del Sur. Cientos de personas, en su mayoría niños no vacunados, han sido diagnosticadas en los últimos meses, generando una crisis de salud pública que pone a prueba la confianza en las vacunas y la respuesta de las autoridades.
El pediatra local Stuart Simko, quien hasta hace poco solo conocía el sarampión por los libros de historia, ha atendido personalmente seis casos en los últimos dos meses. Describió a los niños como "muy enfermos", con fiebres altas y la característica erupción cutánea, una situación que, según él, era completamente prevenible.
Puntos Clave
- Se han registrado 847 casos de sarampión en Carolina del Sur, el mayor brote desde la erradicación de la enfermedad en el año 2000.
- La mayoría de los afectados son niños sin la vacuna triple vírica (MMR).
- La tasa de vacunación en el condado es del 90%, por debajo del 95% necesario para la inmunidad de rebaño.
- La desinformación y la reticencia a la vacunación, especialmente en algunas comunidades, son factores clave en la propagación.
Una Comunidad Dividida ante la Crisis
El brote se concentra en el condado de Spartanburg, una zona con cerca de 370.000 habitantes. La situación ha generado una atmósfera de tensión y división. Mientras algunos padres como Kate Martin, con hijos vacunados, expresan una preocupación similar a la vivida durante la pandemia de COVID-19, otros muestran indiferencia o desconfianza hacia las medidas de salud pública.
Martin relató cómo en la escuela de sus hijos, decenas de estudiantes no vacunados tuvieron que ser puestos en cuarentena durante 21 días. "Es muy parecido a la covid-19, donde cada día hay casos en otra escuela", afirmó. Sin embargo, esta percepción no es unánime. En supermercados y restaurantes locales, muchos residentes, aunque conscientes del brote, prefieren no hablar del tema o no lo consideran una amenaza grave.
El Sarampión en Cifras
La vacuna triple vírica (MMR) ofrece una protección del 97% contra el sarampión con dos dosis. Para alcanzar la inmunidad de grupo, que protege a quienes no pueden vacunarse, se necesita que aproximadamente el 95% de la población esté inmunizada.
La Intervención Política
El senador estatal Josh Kimbrell, un republicano que previamente había criticado los mandatos de vacunación contra la COVID-19, mantuvo una postura distante al inicio del brote. Esperaba que la situación se "corrigiera sola". Su perspectiva cambió drásticamente tras recibir la llamada del esposo de una maestra de primaria de unos 50 años, quien, a pesar de estar vacunada, contrajo el virus de un estudiante y terminó en cuidados intensivos durante dos semanas.
"Pensé que estaba muy cerca de ser nuestra primera muerte", declaró Kimbrell. "Es algo realmente lamentable para las personas que decidieron vacunarse y que ahora se enfrentan a una grave amenaza para la salud pública".
Tras este incidente, Kimbrell utilizó las redes sociales para abogar por medidas de salud pública, incluyendo la posibilidad de limitar el acceso de personas no vacunadas a ciertos lugares. Su cambio de postura le valió tanto elogios como críticas de grupos antivacunas que lo acusaron de atentar contra sus derechos.
El Papel de la Desinformación
Funcionarios y médicos locales señalan que el brote ha afectado de manera significativa a comunidades de inmigrantes rusos y ucranianos, aunque no se limita a ellas. En algunas escuelas con alta presencia de estas comunidades, las tasas de vacunación son tan bajas como el 20%. Según el senador Kimbrell, en algunos de estos grupos circulan teorías conspirativas, como la idea de que la vacuna triple vírica contiene células fetales.
Inna, una madre de la comunidad ucraniana que prefirió no dar su apellido, confirmó que no ha vacunado a sus hijos. "Nos preocupa más el contenido de la vacuna", comentó, haciendo referencia a la desacreditada teoría que la vincula con el autismo. "Tuvieron varicela y se recuperaron", añadió, minimizando el peligro del sarampión, que conlleva un riesgo mucho mayor de complicaciones graves.
Riesgos a Largo Plazo del Sarampión
Más allá de la fiebre y la erupción, el sarampión puede causar complicaciones graves a largo plazo. Entre ellas se encuentran la encefalitis (inflamación del cerebro) y la "amnesia inmunitaria", un fenómeno que debilita el sistema inmunitario y deja al paciente vulnerable a otras infecciones durante años.
Jennifer Grier, profesora de inmunología en la Universidad de Carolina del Sur, explicó que la percepción del riesgo ha cambiado. "Algunos padres están más preocupados por los riesgos de una vacuna que por el riesgo, antes bajo, de contraer sarampión. Desafortunadamente, ahora contraer sarampión ya no es un riesgo bajo", señaló.
La Respuesta de Salud Pública y el Debate Nacional
El Departamento de Salud Pública de Carolina del Sur ha intentado contener el brote con clínicas móviles, logrando vacunar a 62 personas desde octubre. Sin embargo, los expertos consideran que los esfuerzos locales se ven obstaculizados por el clima de escepticismo a nivel nacional, influenciado en parte por figuras como el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su postura crítica hacia las vacunas.
Aunque el Departamento de Salud y Servicios Humanos ha reiterado que la vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad, las declaraciones de algunos funcionarios designados por Kennedy han generado controversia. Ralph Abraham, subdirector de los CDC, restó importancia a la posible pérdida del estatus de erradicación del sarampión en el país, mientras que Kirk Milhoan, asesor de vacunas, sugirió que la inmunización contra el sarampión debería ser opcional.
Un Futuro Incierto
Los médicos en la primera línea de la crisis advierten sobre las consecuencias de la baja vacunación. Chris Lombardozzi, director médico de los hospitales del Sistema Regional de Salud de Spartanburg, teme que otras enfermedades prevenibles como la polio, las paperas o la rubéola puedan regresar.
La situación en Carolina del Sur es un reflejo de un problema mayor que pone en riesgo décadas de avances en salud pública. "Sería una especie de fracaso de la salud pública en nuestra nación", concluyó Grier. "Tenemos los medios para detener las infecciones, conocemos el riesgo de las mismas, y aun así la enfermedad ha regresado a nuestra comunidad".




